martes, 3 de marzo de 2015

EL CASO DE ALVARITO

¿Quereis reflexionar sobre vuestra práctica docente? ¿Quereis ver cómo todos en algún momento de nuestra vida educativa nos hemos equivocado? Pues bien os recomiendo un texto, corto y fácil de leer, de López Melero, cuando lo termineis de leer vereis como cometemos errores simples y sin ningun tipo de fundamental, la reflexión y el cambio permiten el paso a la escuela inclusiva.

http://es.calameo.com/read/001252579e95e64dad550



Creo que caso de “Alvarito” no es un caso aislado, muchos docentes y compañeros, e incluso yo mismo, he hablado alguna vez de mi “Alvarito” como un alumno estanco que era poco más que un mueble, muchas veces, al menos por mi parte, porque no sabía cómo conseguir que ese alumno fuese uno más del grupo. En el texto nos muestra una realidad educativa que cobra cada vez más fuerza, la educación inclusiva; pero esta necesaria realidad es difícil de conseguir sin unos cambios. Esos cambios se plantean en el texto en forma de pregunta, que cada docente debe hacerse en el trato e interpretación de las limitaciones o diferencias del alumnado.
Casanova (2009) señala que “En la sociedad convivimos todos y, por lo tanto, en la escuela deben educarse todos”, pero esto no es del todo cierto, si es verdad es que todos los niños están escolarizados pero no son educados todos pues no atendemos a las necesidades de cada uno de ellos, no adaptamos los conocimientos a las necesidades individuales de cada alumno en cada momento, fomentamos la exclusión de dicho alumnado y promovemos el futuro fracaso escolar al no adaptarnos a ellos.

La inclusión elimina la categorización de discapacidades y/o diferencias pues se basa en las capacidades y no en las limitaciones, partir de lo que el alumnado puede hacer y hasta donde puede llegar, como ya señalaba Vygotsky (1978) cuando acuñaba el término “Zonas de Desarrollo Próximo” .
He aquí la verdadera escuela, esta inclusión, este nuevo cambio educativo favorece el éxito educativo, promueve una adaptación real del curriculum al contexto, y no solo al alumno categorizado con necesidades. Y además fomenta la relación de TODOS con todos, del centro con la sociedad, de los alumnos con las familias, sobre todo de aquellos alumnos vulnerables de exclusión, no solo por sus limitaciones físicas y/o cognitivas, sino también por razón de género, nivel socioeconómico, etc.



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