¿Qué es leer? ¿Cuándo se debe comenzar a leer? ¿Cómo se lee? Cuan difícil es contestar a estas y otras muchas preguntas relacionadas con la lectura pero lo que todos sabemos es que es muy importante desarrollar el hábito lector por muchas y diversas razones; entre ellas podemos destacar que desarrolla el lenguaje en todas sus
vertientes, mejora las relaciones sociales, ayuda a exteriorizar pensamientos e
ideas, desarrolla habilidades cognitivas (describe, argumenta, compara, …),
mejora el conocimiento de la realidad al mostrar culturas de otros lugares,
países, etc. lo que conlleva a la tolerancia,… en definitiva la lectura es la
principal habilidad para el aprendizaje.
Partiendo de estas razones, Antonio Manuel Trujillo en su texto "La importancia de la Lectura desde la Infancia" nos sumerge en la idea de la dinamización lectora y de la lectura en sí misma,
señalando que los niños deben leer para aprender pero sobre todo para
entretenerse, utilizando la lectura como medio de diversión, juego y
entretenimiento más que de una mera forma de aprender o desarrollar
conocimientos. Señala que el proceso lector debe comenzar vinculando el libro o
el acto de leer con el cariño o sentimiento de afecto que causa el propio
lector al realizar la lectura, cuando le contamos los cuentos desarrollamos
emociones, sentimientos que trasmitimos a los oyentes y eso es la parte
principal de la animación lectora, transmitir y sentir esos cuentos o
historias. Además aún cuando los niños comienzan a leer, es más importante
motivarlos en la lectura que la propia lectura en sí, debe ser más importante
los sentimientos y emociones que causa una lectura que la comprensión de la
misma, pues sentir es motivar, y esa motivación desarrollará el hábito lector
que mejorará la comprensión de la lectura. También señala el texto la gran
importancia que tienen los lectores, familiares y maestros, en el desarrollo
del hábito lector, en el desarrollo del disfrute de la lectura, de ahí que en
nuestro grupo de trabajo desarrollemos el interés, el placer, la motivación,
más que el hecho de leer en sí mismo.
Nunca
es demasiado temprano para empezar a leerles a los niños, pues la lectura y el hábito lector comienza
antes incluso de que el niño nazca, pues ya desde el vientre de la madre
comienzas a cantarle nanas, a leerle cuentos o contarle cosas, lecturas que el
niño siente tras las propias emociones que le causan a la madre. Tras el
nacimiento seguimos desarrollando el hábito lector con las nanas para dormirlo
o tranquilizarlo, le hablamos, le contamos cuentos, le enseñamos libros (en
esta etapa, y tal como señala el texto, son libros blandos, con texturas, que
más que utilizar para la lectura, los toca, los muerde, etc.), le ponemos
música, pintamos, etc. pues es con estos
tipos de lecturas como el niño va creando su hábito lector. De este tipo de
lectura pasaremos a la lectura de libros adecuados a su edad, que le motiven e
interesen partiendo de libros de rimas, poemas, cuentos, libros que les
expliquen cosas, que les enseñen y contesten a sus preguntas (etapa de los
porqué), etc.
Todo este conocimiento del hábito lector
y de la propia dinamización lectora se hacen eco las escuelas, pues el primer
año de escolarización (3 años) suelen trabajarse la lectura como un juego, una
mera diversión, un entretenimiento, habiendo en la mayoría de las aulas un
rincón de biblioteca donde los niños acceden a él en momentos puntuales y donde
se encuentran los libros para ser utilizados a su antojo. No obstante este
valor se pierde con forme se va creciendo y pasando de curso, tal es así que en
el aula de 5años (donde se da más importancia a la escritura y la lectura) en
muchos centros desaparece el rincón de la biblioteca y se trata la lectura como
algo meramente académico. En nuestro centro y a través del grupo de trabajo
(con las lecturas, opiniones de los diferentes participantes, etc.) hemos
aprendido que la lectura no solo implica leer sílabas y palabras correctamente
ni entender frases, sino que la lectura implica la diversión, la emoción y
sentimientos que les producen y eso se refleja en las caras de los alumnos
cuando les contamos un cuento, le narramos una historia, les hacemos partícipes
de ellas, cuando son ellos los que cuentas un cuento, etc. promoviendo de esta
forma el hábito lector a través del gusto por la lectura.
La lectura permite a todos vivir sensaciones y emociones, sentir, imaginar, crear, explorar, sorprendernos, viviendo lo que nuestros protragonistas viven y soñando ser como ellos. La lectura fomenta la creatividad que luego se plasma en juegos, dibujos, cuentos que cuentan e inventan los propios niños, etc. es un medio de inclusión, permitiendo que todos vivencien y cuenten sus sentimientos sobre cuentos leidos, que jueguen a ser principes o caballeros, piratas, etc. A través de la lectura desarrollaremos relaciones asertivas y de empatia con los personajes y con quienes cuentan la historia, sentiremos lo que ellos sienten y extrapolaremos las sensaciones a las vivencias propias de la edad y contexto de cada uno. La lectura permite la inclusión porque los cuentos son un mundo de valores a trabajar.
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